En el cole se debería estudiar “Temperamento”.

El de los demás, y el propio.

Podría ser una asignatura apasionante.

¿Te imaginas?

Aprender a reconocer rasgos, a entender determinadas actitudes, a reaccionar ante algunas…

Entrenar y potenciar determinadas maneras, suavizar otras…

El temperamento como base artística

Nos ayudaría a conocernos y a manejar/reconducir las cosas cuando toman derroteros que no.
Pero sobre todo, trabajar desde distintos ángulos para construir riqueza de recursos y semblanzas.

Como en el mundo artístico:

“Voy a desechar este carácter y a añadir estos otros, que funcionan mejor globalmente”.

El temperamento podría ser la base sobre la que empezamos a trabajar, punto de partida que, en “modo arte”, puede ser el soporte.

(Es diferente un lienzo de un papel de arroz súper delicado o uno de acuarela robusto pero sedoso).

Técnica, carácter y rasgos

La disciplina, en cambio, es la que conforma el carácter de la obra.

(Acuarela, collage, cerámica, pintura, técnicas mixtas, sumí-é…)

Y luego están los rasgos puntuales.

(Temática, maneras, formas de pincelada…)

Conocer y manejar las herramientas nos permite mejorar; expresarnos con mayor libertad, hacer más cosas.

Formación artística para adultos: un camino de crecimiento

Y en el camino, disfrutar de ese proceso bonito y enriquecedor que es el de la formación artística y que, cuanto más ampliamos, más opciones y disfrute nos devuelve.

El que te proponemos cada curso en (M)ARTE Escuela Creativa.