Los niños pueden hacer un bodegón donde convivan lobos y aspiradoras.
Dibujar una casa con tacones.
O pintar una familia que no sale en el cuadro (y si les preguntas por qué no están te responden «que se han ido por allí».
Y nos explican que los árboles cuando llueve se entierran (así llaman al reflejo).
Ellos, sin ningún esfuerzo, construyen imágenes maravillosas porque son pura creatividad. Sólo hay que darles el lugar para mostrarla.
A eso dedicamos nuestros talleres infantiles, a crear espacios en los que entrenar y desarrollar su creatividad.
A través de propuestas que provocan curiosidad, extrañamiento, emoción y sorpresa, recorremos diferentes formas de expresión y acompañamos a tu hijo en su aprendizaje a través de diversos procesos artísticos.

